Centro de Interpretación de la Caminería (Paraje la Cerradura)

Éste es el primer Centro de Interpretación de la Caminería de España, del que La Cerradura y Pegalajar pueden sentirse orgullosos. Se apertura ha sido posible por el esfuerzo y buena voluntad que han puesto muchas personas e instituciones.

Se trata de un museo de hitos y otros elementos señalizadores de caminos en los que se muestran ejemplos que han podido verse en los últimos dos mil años. Algunos de los más antiguos son réplicas.

El Centro de Interpretación de la Caminería, en el que se exhiben una relación de hitos que se ubicaban en los caminos, muestra de un período de veinte siglos de caminería, que nos da una visión general de caminos, caminantes y su entorno. A través de ellos se trasmite la historia en movimiento, de tránsito de arrieros, pastores, viajeros y de gentes en general, pues el viajar ha sido una constante en la Historia. A pie, a lomos o a tracción de bestia, grupos humanos han transitado los caminos y establecido comunicación con otros grupos. Desde época romana, cuando se estableció una red de comunicación por todo el imperio, y hasta mediados del siglo XVIII apenas hubo modificación en la red viaria. El movimiento ilustrado inició mejoras en las comunicaciones, que se incrementaron en el siglo XIX con la difusión de las ideas liberales y el desarrollo del ferrocarril, alcanzando su pleno desarrollo en el siglo XX, cuando la automoción revolucionó la caminería sustituyendo la tracción animal.

En el transporte tradicional, las ventas ejercieron una importante función como lugar de parada y cambio de tiro de carruajes. Su misión era ofrecer al viajero descanso y refresco a las caballerías. Las ventas experimentaron un importante crecimiento en la Edad Moderna. Por lo general, la venta estaba constituida por un amplio edificio con dos plantas, además de un andén para los carros y caballerías. En la Cerradura y sus proximidades se ubicaron muchas de ellas, como la de Hoya, Chaval, del Gallo, la Gallina, los Pesebres, del Puente…

El Cetro de Interpretación de la Caminería se ha instalado en un tramo abandonado de la antigua carretera nacional Bailén-Motril (N-323), al final de la que hoy es calle principal de La Cerradura. Forma parte del camino prehistórico entre el Alto Guadalquivir y valle intrabético granadino, o camino de Granada, tiene sus primeras manifestaciones en la época final del Bronce, con poblamientos ubicados en lugares estratégicos, como en la Puerta de Arenas, el cerro del Mulejon, las canteras del Mercadillo o el cerro de la torre de la Cabeza, donde en época medieval se construyó la actual atalaya. A partir del Plan General de Carreteras de 1939-41, parte del camino real de Madrid a Granada pasó a denominarse N-323, carretera nacional Bailén-Motril, con una extensión de 186 km., de acuerdo con la normativa de este plan que establece una denominación racional de las carreteras nacionales. La N-323 ha sido sustituida en parte de su trazado con la autovía A-44, cuyo tramo entre Jaén y Granada se terminó de construir en la década de 1990.

Éste es un centro de interpretación abierto, al aire libre, que a la vez es zona de descanso y de recreo, cuyos elementos interpretativos enlazan con otros elementos significativos de Sierra Mágina, como es la Cultura del Agua, a través de un secular caz que bordea el camino; o la Piedra Seca, con las albarradas construidas junta al caz. También el arbolado que lo flanquea constituye otro elemento tradicional de las vías de comunicación, constituyendo este entorno por sí un elemento interpretativo singular.

Su ubicación en La Cerradura no es casual. El lugar ha sido desde la más remota antigüedad zona de paso. Así lo atestiguan los diversos miliarios romanos que la erosión del río dejó aquí al descubierto, recuerdo de la importante vía de comunicaron que desde Cástulo (cerca de Linares) se dirigía a Acci (Guadix) y Cartagonova (Cartagena). Y también lugar de descanso del viajero, donde se ubicaron ventas de parada y cambio de postas que serían el germen de la aldea actual.

El valle del Guadalbullón fue paso obligado para muchos viajeros extranjeros, que en sus libros de viajes describen lugares y gentes de la comarca ya desde el siglo XVII. En general dan una visión romántica del entorno, sobre todo, los viajeros del siglo XIX, que quedaron impresionados por la belleza de este camino, como Prosper Mérimée, Théophile Gautier, Richard Ford, Charles Davillier, Gustave Doré a través de sus dibujos, etc. Sobre la Venta de la Hoya de La Cerradura, dice Théophile Gautier:

«El río de Jaén ocupa el fondo del valle, por donde corre rápido, entre las piedras y las rocas, que a cada paso estorban su carrera y le obligan a desviarse. El camino le bordea, le sigue en sus sinuosidades… Una casa de labriegos, en la que nos detuvimos para beber, estaba rodeada de dos o tres regatos de agua corriente, que iban luego a regar un macizo de mirtos, pistachos, granados y árboles de todas clases, de pujanza extraordinaria. Hacía tanto tiempo que no veíamos verde auténtico, que aquel jardín, inculto y silvestre en sus tres cuartas partes, nos pareció un pequeño paraíso terrenal».

Viaje por España 1843

📸 FOTOS

Fotografías y vídeo: Propios

Texto: Orden de la Caminería de La Cerradura

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