Castillo de Otíñar (Jaén)

El castillo de Otíñar es una antigua fortaleza medieval situada en el municipio de Jaén. Se alza sobre un cerro de fácil acceso al sureste de la ciudad de Jaén, junto al antiguo camino de Granada, en la carretera de Jaén al embalse del Quiebrajano, a unos 13 kilómetros de la capital.

Su construcción se suele datar en la segunda mitad del siglo XIII probablemente sobre otras estructuras más antiguas, de origen andalusí (quizá un talud coronado por empalizada de piedra seca sostenida por entramado de madera), aunque el alcazarejo se considera posterior, del siglo XV.

Formaba parte del sistema defensivo de Jaén, por lo que tenía conexión visual con otras atalayas como la de Torrebermeja, que a su vez comunicaba con el castillo de Jaén.

Durante la dominación musulmana de la zona, surgió un núcleo rural en las cercanías del actual castillo, el poblado de Otíñar, de carácter eminentemente agrícola y dotado de ciertas defensas de tierra y madera, de las que han quedado vestigios a todo lo largo del escarpe del cerro.

En 1228 el rey de Castilla Fernando III, en sus campañas de conquista de la ciudad de Jaén, remontando los ríos Jaén y Frío, alcanza un lugar conocido por las crónicas como Atorimar (se cree que podría ser Otiñar).

La fijación de la frontera tras el Pacto de Jaén de 1246 y la cercanía de Otíñar de la nueva frontera convirtió este lugar en un punto decisivo en la vigilancia del camino de Granada frente a las incursiones nazaríes, por lo que se construye un castillo en las inmediaciones de la antigua aldea de Otíñar. Desde su posición se podían hacer ahumadas a las atalayas de Torrebermeja, que comunicaban con Jaén.

En el siglo XIV, surgiría un núcleo de población al amparo del castillo, también conocido como Otíñar, al que se le dotó de alcaldía, y que contaba con una iglesia.

Según las Ordenanzas de 1464mla alcaidía de Otíñar estaba dotada con 8.000 maravedís anuales y tenía la obligación de tener en el castillo “tres hombres y no menos que serían menester para la guardia y defensa del; los dos que estuviesen de continuo en el dicho castillo sin salir del por ninguna cosa y de otro que fuese y viniese a la ciudad y saliese a cazar y ballestear carne que comiesen“.

Después de la caída definitiva de la Granada en 1492, la vía que vigilaba dejó de utilizarse al abrirse una nueva remontando el Guadalbullón, por lo que el poblado y el castillo, ya perdida su función militar, se irían abandonando poco a poco, agregándose su alcaldía a la del Castillo de Santa Catalina.

En 1826 se fundó en los alrededores la aldea de Santa Cristina de Otíñar, que permaneció habitada hasta 1970.

Está considerado como Bien de Interés Cultural desde 1985.

En 2009 se inscribió el paraje de Otíñar en el Catálogo General de Patrimonio Andaluz bajo la categoría de Zona Patrimonial. Aun así, el castillo se encuentra actualmente en peligro de desaparición a causa del abandono y deterioro progresivo.

El castillo tiene planta alargada, con un recinto construido en mampostería, que aprovecha las defensas naturales en su parte oriental. El único acceso al recinto se ubica en su fachada Norte. Del castillo de Otíñar se distinguen dos partes: recinto y alcazarejo.

En la parte sur del recinto, situado sobre un roquedal encontramos el alcazarejo. Está construido en sillería y dispone de una torre del homenaje de dos plantas, situada sobre una escarpada e inaccesible pared en la ladera, que ha sido rellenado internamente para nivelar el suelo intramuros, demasiado rocoso y empinado.

La torre del homenaje alcanza los 20 metros de altura y 6 de lado y cuenta con dos pisos y terraza. Las cámaras interiores de la torre tienen bóveda de medio cañón, construidas en ladrillo, con orientación distinta en cada piso para repartir el empuje de las mismas proporcionalmente entre los cuatro muros.

El acceso exterior a la Torre se efectuaba a través de escalera de madera, y en el interior se ascendía mediante una escalera de piedra adosada, hoy en ruinas.

Los restantes lienzos de muralla tienen gran entidad, por lo que no precisan torres de flanqueo. Por el Oeste tiene un pequeño bastión que cumple esta función. Presenta rastros de habitación interior y un hermoso aljibe.

En los alrededores de su perímetro, se conservan restos de la antigua villa medieval de Otíñar, del recinto amurallado de época medieval, de tres torres con bóvedas y de una iglesia también medieval.

📸 FOTOS

Fotografías y vídeo: Propio.

Texto adaptado

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